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Archive for 17/10/09

Me he encontrado hoy con el muy interesante artículo “La tecnología hace que los niños escriban mejor, no peor” del prestigioso investigador Enrique Dans respecto de la escritura de los niños en esta nueva era en que las tecnologías son ya parte activa de nuestras vidas.

Muchas veces he escuchado las críticas al uso, por ejemplo, de los teléfonos celulares por parte de los niños y adolescentes, y las correspondientes a la deformación del lenguaje al utilizar nuevos códigos en la escritura de SMS.

En el artículo se hace referencia a un nuevo concepto: new literacy, introducido por una profesora de Stanford como resultado de una investigación de cinco años en la cual se analizaron más de catorce mil escritos de estudiantes entre 2001 y 2006, que incluían trabajos de clase, ensayos, correos electrónicos, entradas de blogs y sesiones de chat. Como se puede observar, se cubrieron todos los medios de escritura apropiados por los jóvenes en su socialización tecnológica.

Son muchos los aspectos que se pueden rescatar. Como señala el artículo, al realizar las críticas antes mencionadas no vemos más allá: los jóvenes y niños están escribiendo mucho más que las generaciones anteriores, y para ello deben poner en juego estrategias que les permitan llegar a destinatarios específicos, lo cual los obliga a prestar atención a la forma de escribir y expresarse en estos medios. Los jóvenes distinguen perfectamente en qué contextos utilizar el lenguaje SMS, salvo en los niveles culturales más bajos. Al respecto, recuerdo hace poco más de un año cuando me desempeñaba como tutora virtual del curso de apoyo en Matemática que se brinda en mi Universidad. Uno de mis alumnos al contactarse por vez primera para efectuar una consulta vía mail envió un mensaje cual SMS, con palabras entrecortadas y un tono más que coloquial para mi gusto y en virtud de tratarse de la primera vez que nos comunicábamos. Muy amablemente, e intentando ser sumamente cuidadosa como para no provocar en él un rechazo e intimidación para continuar con el contacto, lo hice reflexionar respecto del tono de su mail, y como respuesta tuve una sorprendente redacción que fluyó bajo un tono sumamente cordial y respetuoso. No cabe dudas entonces que pueden distinguir perfectamente los límites para utilizar distintas formas de expresión en función del contexto en que actúan.

El centro de la crítica es lo mal que se expresan muchas personas y los grandes problemas de redacción que se detectan, y el artículo deja entrever que esto puede deberse al acceso de personas con niveles culturales más bajos que antes no llegaban a expresarse por escrito.

Lo que se destaca en todo momento en el artículo es que

“… lejos de suponer un problema para el desarrollo de la habilidad de expresión de los niños, representa todo lo contrario, una gran ventaja.”

Para quienes estén interesados en acceder a investigaciones al respecto, en el artículo de Enrique Dans encontrarán enlaces interesantes (en inglés).

Por otro lado, seguramente quienes estén leyendo esta entrada cuestionen el hecho de hasta qué punto el que nuestros jóvenes estén escribiendo más implica que lo hagan o lleguen a hacerlo con calidad. En este punto, puede ser muy interesante entonces leer la opinión que respecto de este artículo realiza el periodista Javier Crespo Cullel en “Jóvenes, TIC y lenguaje: ¿Mató el SMS a la RAE?“.

Cullel realiza un interesante recorrido por los temas que surgen al plantear la problemática en distintos ámbitos, del cual el educativo es uno de los prioritarios. El nuevo idioma de la conexión, escribir más no es lo mismo que escribir mejor, la no exclusividad de errores gramaticales, ortográficos y sintácticos a niveles culturales bajos (basta ver titulares de algunos periódicos y hasta mirar algunos apuntes de clases o presentaciones de niveles universitarios), la escritura abreviada, entre otros.

La postura de Cullel parece tornarse bastante distante en un punto con la de Dans, que presenta una mirada más optimista de la problemática. En mi caso, creo que lo mejor sería tomar una posición intermedia, y quizás debamos comprometernos en convertirnos en productores y editores de material de calidad que se convierta en referente de las jóvenes generaciones. Si logramos que ellos no sólo escriban sino “lean” un lenguaje adecuado probablemente logremos que las cosas se reviertan poco a poco.

En mi rol de docente de matemática en el nivel universitario, detectaba hace mucho tiempo que mis alumnos tenían muchos problemas para escribir adecuadamente matemática. Este año, el obligarlos a digitalizar el material que producen ha comenzado a generar cambios en ellos, que se esfuerzan más por escribir adecuadamente las demostraciones matemáticas y mejorar su sintaxis y redacción, hecho que antes no quedaba demasiado transparente ante la entrega manuscrita. Espero que logre generar cambios para bien en este sentido insistiendo en este aspecto.

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